El Amics alcanza el éxtasis con una impresionante victoria sobre el Melilla

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Lo del Amics Castelló de esta temporada no tiene nombre. Si ya estaba sorprendiendo a propios y extraños en su estreno en LEB Oro, su victoria sobre el poderoso Melilla (segundo clasificado y claro aspirante para subir a ACB) ha sido, de momento, el culmen de este equipo que no para de superar barreras y hacer soñar a su afición. Con este triunfo, la permanencia está en el bolsillo (¡¿quién lo hubiera dicho a principio de campaña?!) y ya no hay límites.

El inicio de los castellonenses fue muy bueno, con intensidad en defensa y acierto en ataque a pesar de que los visitantes quisieron sorprender echando mano de la defensa en zona, quizás buscando que el choque no entrara en el ritmo vivo que le gusta a los de La Plana. Por suerte, no fue así y el primer cuarto acabó siendo muy vistoso (20-24 en el luminoso), con anotación alta en ambos contendientes, fruto sobre todo del acierto en el perímetro, ya que los melillenses firmaron una serie de 4 de 5 en triples. Por su parte, los de La Plana no se quedaban atrás con un destacable 64 % de acierto en tiros de 2 y un 50% en triples.

La cosa se sosegó bastante en el siguiente periodo, en el que ya no se puedo ver el caudal anotador del anterior. El combinado visitante seguía fiel a la defensa en zona y, cuando se dispone de un presupuesto y una plantilla como la suya, tenía diferentes opciones para agarrarse en ataque. Hizo valer, sobre todo, la superioridad física de sus interiores para hacer daño puesto que el festival de triples se diluyó. Todo ello, con un bajón en el acierto local (tenía que llegar en algún momento), el Melilla abrió una pequeña brecha (33-41, min. 19), con lo que los castellonenses fueron ahora los que probaron con la defensa en zona. Así, las cosas, una canasta de Faner y acertadas defensas de los de Toni Ten se llegó al descanso con un esperanzador 35-41.

En la reanudación, sonó la voz de alarma. Esta vez, los discípulos estaban en defensa individual, algo que bloqueó bastante al Amics Castelló. Y para rematar, Hernández-Sonseca hizo valer la experiencia y calidad que atesorar en sus 212 centímetros para anotar o generar puntos para sus compañeros. En un visto y no visto de poco más de 3 minutos, un parcial de 2-9 colocó un preocupante 37-50 en el luminoso. Toni Ten pidió tiempo muerto y sus palabras parecieron despertar a unos jugadores bastante espesos, optando pos la defensa en zona 2-3 para sujetar mejor a los pívots rivales. Se vio el brío y coraje de otras ocasiones, defensa hiperagresiva, ataques directos y transiciones rápidas, es decir, el Amics Castelló en esencia pura. Con ello, la situación se arregló en parte (48-56, min. 28) y el banquillo visitante pidió tiempo muerto. Esta pausa no paró el arreón castellonense, que defendía con el cuchillo entre los dientes y salía como flechas en transición. En esos momentos se vivió la locura en el Ciutat de Castelló, que vibraba como nunca viendo como su equipo se comía literalmente al poderoso Melilla (prácticamente sólo recurría a los triples con bastante desacierto) y se ventiló la desventaja que padecía, llegando al final del tercer periodo por delante (61-60) y con la afición entregada y en éxtasis.

El último cuarto continuó jugándose con la intensidad al rojo vivo. Era la hora de los valientes, de los decididos a la hora de asumir la responsabilidad anotadora. Todo dependía básicamente de acciones individuales tanto en uno como en otro bando y no podía haber más emoción y entrega. El buen trabajo castellonense dio una pequeña ventaja a 3 minutos del final (73-67) que hacía soñar con el triunfo y que el técnico melillense solicitara un nuevo tiempo muerto.

Fue poco después cuando llegó una inoportuna falta antideportiva en contra de los de La Plana, pero solo la aprovecharon metiendo un tiro libre y las cosas pintaron mejor tras una canasta de Faner y una espectacular mate de Nwogbo tras un robo (otro de tantos) de la defensa castellonense. El marcador se puso en 77-68 a 1:34 para el final. Ver para creer: la victoria estaba prácticamente en el saco. El Melilla lo intentó a la desesperada, pero ya no pudo impedir una de las victorias más brillantes, bonitas, emotivas y trabajadas de toda la temporada. Realmente impresionante, como escuchar a la afición de Ciutat ovacionar entregada a sus ídolos. Ya no quedan palabras para definir la temporada de este Amics Castelló.

Redacción Redacción (31546 Posts)

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