Sobre los tratados TTIP y las personas normales

sergio alejos compromís

Cuando hablamos de tratados comerciales, da la sensación que hablemos de metafísica, de cosas que hablan y resuelven los que saben y de qué puñetas hacemos nosotros, los de pueblo, reflexionando sobre cuestiones que se nos escapan, que no nos afectan, y que ya nos va bien así, sin pensar demasiado.

El tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, conocido como el TTIP, digan lo que digan algunos tertulianos, cuatro eruditos y unos cuantos políticos muy influyentes en los grandes partidos; tienen una afección directa sobre nuestro día a día, y si alguien piensa que lo que digo es mentira, le reto a que lo demuestre.

El medio ambiente, no son solo los arbolitos de la montaña, que también, va mucho más allá y nuestra relación con él es constante las 24 horas del día, y… que dure.

Uno de los puntos fuertes del TTIP es el denominado “Reconocimiento Mutuo de la normativa”, que viene a decir que desde la UE se da por buena la validez de las normas americanas y viceversa. Este concepto, que en una primera lectura podría no sonar muy mal, esconde uno de los mayores peligros desde la segunda guerra mundial. ¿Es necesario ser tan catastrofista? Pues se trata de perder toda capacidad de decisión y supeditar la democracia a tratados comerciales como el TTIP, TISA y CETA. ¿A qué santo tenemos los españolitos que dar por buena todas las normas y leyes de cualquier estado americano? Yo no recuerdo haberlas votado, ni esas leyes ni a esos gobernantes. Pero ese “dar por buenas” sus leyes para que entren sus productos y monten sus empresas con “sus” condiciones, es lo mismo que ceder toda nuestra soberanía y convertirnos en unos esclavos de estos tratados.

Por dar unas pinceladas y a tenor de no resultar aburrido, vamos a analizar algunos de los aspectos más controvertidos desde un ámbito medioambiental.

La utilización de químicos a un lado y a otro del Atlántico es muy diferente y casi que se podría considerar una cuestión cultural. Mientras en EEUU ha de ser el gobierno o los propios usuarios los que deban demostrar los posibles efectos negativos de un producto químico; en Europa, disponemos del REACH, el cual para no entrar en detalles, se basa en el principio de precaución, y ha de ser el propio fabricante del producto químico el que debe demostrar y catalogar la peligrosidad de ese químico. Si se hace un reconocimiento mutuo de normativas, nos veremos obligados a aceptar todos los químicos que vengan de EEUU aunque aquí actualmente estén prohibidos.

En el estado español, los proyectos de petróleo y gas de esquisto, los conocidos como fracking; han tenido una gran repulsa por los vecinos, ayuntamientos y diputaciones, cuestionando los graves efectos al medioambiente por las potenciales contaminaciones que acompañan a estos devastadores proyectos. Actualmente tenemos el debate de si los aprobamos o los desestimamos, la sociedad civil quiere enterrarlos, los corruptos aprobarlos.
Si se aprueba el TTIP, este debate será estéril, pues como las empresas matrices del fracking están en EEUU y allí es legal, nos los tendremos que comer con patatas (transgénicas, eso sí).

Los ayuntamientos, a la hora de contratar un producto o un servicio, tenemos la obligación moral de aplicar aquellas normas que socialmente se ajusten más al modelo de sociedad que perseguimos. Lógico es que en la medida de lo posible, no el precio más barato deba ser el mejor, ya que si esas tenemos, lo terminaríamos comprando todo en China y a nuestras empresas y autónomos que les den. Pues bien, en esa contratación pública, lo suyo es que yamos introduciendo clausulas como por ejemplo lo respetuosa que sea la empresa que opte con el medio ambiente, la forma en la que gestione sus residuos, si sus productos tienen una parte de elementos reciclados o reciclables, proximidad, … y en definitiva, poder premiar a aquellas empresas que intenten hacer las cosas lo mejor posible, que estén comprometidas con el territorio.

Todo esto no tiene cabida en el TTIP. Estos tratados comerciales solo ven el precio del producto, en ningún momento permiten tener en cuenta si esa empresa contrata a personas con riesgo de exclusión social o medioambientalmente sostenible. Únicamente el precio.

Siempre habrá quien piense que no hace falta ser tan catastróficos, que si hubiera algún problema, para eso están los juzgados. Tienen razón. Lo que a lo mejor no saben es que este TTIP incluye un Tribunal de Arbitraje propio, que está por encima de nuestros jueces y juzgados. Dicho de otra manera, por encima de nuestro sistema judicial, por encima de nuestras leyes, incluso de esa constitución que ni tú ni yo jamás hemos votado.

Y digo yo, ¿En serio queremos unos tratados comerciales en los que las normas las marcan las grandes multinacionales? Los gobiernos tenemos que decidir al lado de quién estamos, de la gente o de las grandes transnacionales. Yo lo tengo claro #NoTTIP #NoCETA #NoTISA.

Sergi Alejos Hernàndez. Co-portaveu Iniciativa Comarques del Nord. Membre Plataforma Estatal No al TTIP

Redacción Redacción (30994 Posts)

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Un comentario en “Sobre los tratados TTIP y las personas normales

  1. los iai@sflautas de Castellón, también decimos NO A LOS TRATADOS DEL TTIP, CETA…
    incluso el Ayuntamiento de Castellón, ha declarado a Castellón, ciudad NO AL TTIP

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